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02 junio 2011

Cuándo hablar de sexo a tus hijos?

Más tarde o más temprano nuestros hijos empezarán a hacer preguntas sobre sexo y a mi me llegó! Muchas veces pensé que cuando fuese el momento todo sería fácil, solo cuestión de ponerse a hablar y listo, pero fue un poco complicado y más cuando se trata de un niño!   
Hoy, como todos los días, fuimos a buscarlo al colegio y siempre charlamos de cómo fue su día, qué hizo, qué almorzó, etc.  Últimamente ha estado con el tema de las malas palabras, que si un niño dijo la “F Word”, que si otro la “SH Word”, hoy llegó diciendo que escuchó otra mala palabra,  la “S Word” y cuál es esa le pregunté y me respondió: SEX  
Inmediatamente le hablé:
- Mommy: “¿Quién te dijo que es una mala palabra?  Sex no es una mala palabra!”
- Hijo: “Bueno no es malo, malo es lo que hacen”
- Mommy: ¿Y qué es lo que hacen?
- Hijo: “Que los novios se vuelven como loquitos , se quitan la ropa y se  besan…”  
Sentí como si me hubiesen lanzado un balde de agua fría! mi bebé, mi chiquito de 7 años, mi castorcito que a penas está mudando sus dientes, ¿hablándome ya de sexo? Jamás pensé que esta conversación llegaría tan rápido y tan casual. Respiré, mantuve la calma y traté de usar palabras de modo que él se sintiese cómodo a su nivel de entendimiento.   
Le aclaré que no es malo, que tampoco es una grosería, pero que los niños no “hacen” sexo, solo los adultos!!! El sexo es la manera en que los adultos expresan mucho su amor y por lo tanto no puede ser nunca malo! Por ahora no contestaré más allá de lo que me pregunte, seré abierta y accesible en cualquier momento pero solo en  la medida de su curiosidad.
Si bien hoy en día vivimos en un mundo tan sexual, donde hay mensajes por todos lados (radio, TV, comiquitas, música) nuestros hijos no reciben mucha información útil al respecto. Los medios de comunicación, no distinguen la edad de su público.  
Somos los padres los que debemos ejercer el papel de filtro de las informaciones para nuestros hijos. Debemos crear un canal abierto de comunicación con ellos, vigilar de cerca el entorno y sus actividades para orientarlos cuando sea necesario.  Tenemos la misión de educarnos y prepararnos para poderles dar explicaciones claras y honestas.   

Cuando me lancé a esta aventura de los blogs y escribí Mommy Bitacora para compartir información de actividades con nuestros hijos,  lo hice también para poder expresar mis inquietudes. Después que Fabio nos inició en el tema del sexo fui en la búsqueda de buenas literaturas para mejorar mi explicación. Y les confieso que fue difícil, pero a la final lo logré y encontré una serie de libros fantásticos, de la autoría de Robie Harris, que explican junto con ilustraciones todo lo referente al nacimiento, bebés, el cuerpo humano, la familia y sobre educación sexual.   
Son 3 tomos y cada uno está diseñado para cada edad:
It’s Not the Stork! (No es la cigüeña)  Una guía introductoria que responde a todas las interrogantes que los niños y las niñas se han hecho acerca de la natalidad, el amor, el sexo, la reproducción o la familia. Excelente para niños de 4 años en adelante.
I’t So Amazing! (Es alucinante) Para niños desde los 7 años en la que se explica con palabras más apropiadas a la edad sobre la preconcepción, la familia y otros temas de interés relacionados con la función del sexo y los mecanismos de la reproducción.  Temas manejados con naturalidad y sencillez.
It’s Perfectly Normal! (Es perfectamente normal)  Un encantador libro para los jóvenes adolescentes 10 años en adelante referente a lo relacionado con la pubertad.  
Mommy Bitacora recomienda estos libros 100%. Y si tienen otros títulos para compartir no dudes en escribir tus comentarios en el blog!  

23 mayo 2011

Los valores, la familia y el botox...

 
Hace un par de semanas atrás una noticia revolucionó los medios en todo el país. La cadena televisiva ABC en su  programa matutino “Good Morning America” transmitió un reportaje que relataba la historia de una mamá del  Reino Unido  que admitió con orgullo dar a su hija de 8 años de edad inyecciones de botox para aumentar sus posibilidades de ser la ganadora de un concurso de belleza infantil.

La verdad fue alarmante estar al tanto de un suceso como este, pero al parecer todo fue una historia inventada para hacerse publicidad. Observar como la niña fue usada en todo sentido me hizo reflexionar sobre la familia y los valores que le infundimos a nuestros hijos.

Los valores y los principales patrones de conducta en los niños  básicamente están compuestos por la familia, que considero es el pilar, la escuela otro, los medios de comunicación y el entorno social, sin poder dejar pasar por desapercibido la formación religiosa.

Los medios de comunicación influyen de manera notable porque también les muestra acerca de otros estándares de comportamiento existentes en la sociedad, nunca antes había habido tanta información disponible como ahora y es muy fácil ser parte de la manipulación de la información y el uso de la misma para intereses propios de un grupo específico.

El psicólogo  venezolano Carlos Armas Parra comparte con Mommy Bitacora su punto de vista:

Este tema es mucho más complejo que la moda o belleza, hay varios efectos y posibles causas en estos comportamientos, lamentablemente no existen regulaciones, es probable que algunas leyes orientadas a la protección del menor puedan establecer algún tipo de ordenamiento, siempre y cuando la estabilidad psíquica y física del menor esté en riesgo, al menos en este lado del mundo funciona así.

En ocasiones, los hijos vienen a ser el espejo de los deseos de los adultos, es decir, en ellos veremos, o podemos llegar a visualizar, lo que nosotros no pudimos ser, entonces afirmaciones como “no comas como una cerda o serás igual a tu madre” o, por el contrario, “estudia para que seas alguien, no como yo” son afirmaciones lapidarias.

Los padres son responsables de la educación de los niños. Si los valores no están bien afianzados, cualquier factor externo sustituye los inexistentes, entonces los discursos “tienes que ser médico, abogado, ingeniero, miss, beisbolista o basquetero” es exactamente lo mismo. Son responsables del crecimiento integral de sus hijos, física, espiritual y psicológicamente, en los parámetros normales, la belleza es opcional, además un recién nacido no nace con una etiqueta de feo o bonito, los concursos de bellezas son temas muy delicados ya en los grandes, en los pequeños aún más.

Los niños son inocentes de nuestras dificultades, ansiedades o complejos, ojala cada niño y niña puedan vivir libres de los complejos de los grandes, si un concurso de belleza es fundamental para un niño, seguramente lo fue primero para uno de sus padres.”


Después de nuestra conversación con el Dr. Armas y luego de mucho reflexionar sobre esta noticia, reafirmo que debemos enfocarnos en que la autoestima  se inicia con querernos y aceptarnos a nosotros mismos, seamos amables con nosotros y la manera en que tratamos a nuestro cuerpo y alma. Somos seres especiales, únicos, y por lo tanto debemos saber guiar a nuestros hijos y darles las bases fuertes, puras y necesarias para encaminarlos sabiamente.

El entorno familiar es una especie de “mini sociedad” y sus integrantes son parte fundamental para nuestros hijos, es la base principal en el crecimiento de ellos. Con la manera de actuar y de tratar a los niños les enseñamos formas de comportamiento, virtudes y aprenden valores como la tolerancia, solidaridad y el respeto que son claves. Amor, mucho amor es lo que todos necesitamos.


Cómo podemos guiar a nuestros hijos a que sean hombres de bien y forjen una autoestima sólida? He aquí algunos lineamientos que  Mommy Bitácora te invita a seguir:

  • Decirles cuanto se les quiere
  • Hacerles valoraciones positivas antes cualquier actividad que hagan, o habilidad que tengan.  Buscar razones para elogiarlos
  • Prestarles atención constantemente, la comunicación es primordial. Escucharlos con atención sus planteamientos.
  • Si se equivocan, no hay que criticarlos. Se les debe permitir que se equivoquen o cometan errores
  • Enseñarlos a disfrutar de las pequeñas cosas
  • Enseñarlos a valorar a las demás personas
  • Ayudarlos para que se proyecten metas realistas
  • No presionarlos para que tengan éxito
  • Infundirles hábitos saludables
  • Mostrarles costumbres positivas